Como respuesta a muchas interrogantes acerca del sincretismo de la cultura mexicana, en 1996 surgió la serie de acrílicos y óleos sobre tela denominados Almas Fracturadas.
Entre colores marrón, naranja, azul, rojo y amarillo, fundidos en texturas ásperas pero a la vez vibrantes, el Maestro narra el doloroso y complejo proceso del mestizaje, los ultrajes de la colonia hasta que se formó la nueva civilización. Describe de manera inigualable el encuentro de dos culturas.
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